Galletas de té “Mezcla Rusa”

Encontré esta receta en el blog Honestlyyum, hace algún tiempo, preparada con un Ear Grey y me llamó la atención porque yo todavía no tomaba demasiado té y sólo había probado el de bolsita. El té todavía no me gustaba. Pensaba, como mucha gente, que el mejor té es el negro y si no eres buen bebedor de té no lo sabes apreciar y mejor no tomar otro… Craso error.

Earl Grey Shortbread Squares

Cada té tiene su momento, su forma de tomarlo, su preparación, su historia y sus beneficios. El té a granel siempre es mejor que el de bolsita, y hay tanta variedad que encontrar el té que te puede enganchar puede costar años de intentos… Y hay quien lo relaciona con el té de roca o la manzanilla, o el poleo…

Es cierto que en España no somos grandes bebedores de té, no tenemos ni tradición ni cultura del té, pero su consumo aumenta cada día porque cada día hay más gente preocupada por su salud, por la calidad de su alimentación, por los pequeños placeres cotidianos y somos más receptivos a todas las curiosidades. En el té todo son beneficios: nos hidrata, nos aporta vitaminas y antioxidantes, cuida la salud de nuestros dientes aunque no de su color. Es digestivo, nos drena, nos calienta en invierno y nos refresca en verano… Y lo mejor es que no solo se bebe. También se come.

Estas galletas de té son una de las pruebas más sencillas y ricas de comer té.

La “mezcla rusa” es una mezcla de diferentes tés negros Assam, Darjeeling y Keemun moderadamente aromática. Es un té Negro muy suave y gustoso, que da a las galletas el justo recuerdo a té. Esta mezcla me gusta mucho para ser té negro, es más suave que el Earl Grey de la receta original y por eso yo añado un poco más. La receta de hoy no es apta para celiacos. Si eres vegano puedes sustituir la mantequilla por margarina vegetal no hidrogenada. Otro de mis trucos es no utilizar extracto de vainilla. En casa tenemos siempre un tarro de azúcar y últimamente otro de panela con, al menos, un trozo de vainilla, nueva o usada previamente. Las exprimimos hasta su último aroma, hasta que no dan más de sí. Y cuando no huelen las trituramos en la batidora o en el molinillo de café de los años 70 que todavía guardaban mis padres en el trastero… Vamos con la receta. Lo más costoso es el corte y el horneado por la fragilidad de la masa y de las galletas ya terminadas, pero son una auténtica delicia que se debe tomar con un delicioso té caliente.

INGREDIENTES

1 taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
1/2 taza de azúcar glass
1 pizca de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 cucharadas de Mezcla Rusa
1 cucharada de café de ralladura de naranja
1/3 taza de harina de maíz
1 2/3 taza de harina

Mezclar la mantequilla, el azúcar glass, la vainilla, la sal y la ralladura de naranja en un bol hasta blanquear. Pulverizar las hojas de té en un mortero o un molinillo de café e incorporar a la mezcla. Agregar las harinas y la levadura poco a poco mientras formamos la masa. Formar una bola y guardar en la nevera unas 4 horas para poder trabajarla.

Precalentar el horno a 150 ºC. Extender la masa en una capa fina y cortar las galletas con un molde con mucho cuidado, la masa es muy frágil. Pasarlas a una bandeja de horno con papel sulfurizado con una espátula y hornear unos 15 minutos. Dejar enfriar sobre una rejilla pasando nuevamente las galletas con una espátula. Siguen siendo muy frágiles mientras están calientes. Y si, es obligatorio consumirlas frías.

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